sábado, 16 de mayo de 2026

Moguer, 15 de febrero de 2017 e. c.


Ayer resultó ser un día grande para mí.

Estuve, como expuse aquí que haría, en el cole con las personas de infantil de 4 años.
Confieso que tuve pánico escénico por la responsabilidad de tratar de transmitirles lo adecuado. Pero el temblor se transformó en emoción, la que me transmitieron aquellas personas tan increíbles. Como se viene diciendo, emocionante no, lo siguiente.
Pensándolo detenidamente, creo que pocas cosas pueden colmar tanto el esfuerzo de un escritor y encontrármelo ha sido cumplir un sueño que no había soñado, poder soñar con algo que le da (otro) sentido a todo esto.
Les leí y conté la historia de mi "embrión de sonetillo" y me acompañé de la guitarra para amenizarles la lectura de Gabriel Celaya, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Gloria Fuertes. Cantaron conmigo "la tarara" de Federico García Lorca, "a tapar la calle" de Pablo Guerrero (mezclada con la versión de Pica-pica, fifty-fifty, y vaya si la taparon) y "Susanita tiene un ratón" de Méndez Guiú-Amparo Rubín... Pero he de confesar que la que triunfó fue la canción "mi gigante preferido" de mi querido Ángel Petisme (de nuevo, gracias, "te debo una canzión"  ). Todos y todas cantaron "chocolatinas, chocolatinas, chocolatinas del mundooooo", profesoras incluidas, teniendo que cantarles el estribillo, nuevamente, al finalizar, por aclamación.
Tod@s rasgaron un poco la guitarra, les llamó mucho la atención. Tod@s me abordaron con preguntas, algunas difíciles y otras entrañables. Tod@s colaboraron para llevarme en volandas por la lectura.
Tuve que dejar en el tintero a Machado y una canción de Ismael Peña sobre un poema de Gloria Fuertes por exigencias del guión (mijita me recriminó esto último).
Me llamó mucho la atención que l@s nen@s con quienes más trato he tenido se quedaron boquiabiertos, sin mediar gesto ni palabra (hasta el turno de preguntas) conmigo.
Me impactó una nena con quien bromeo cada día cuando vino corriendo a darme un beso, a la que ya me marchaba, después de no haber cambiado el gesto (mirada fija y boca abierta) durante todo el encuentro.
A todas y todos (director, profes, secretaría,...), gracias infinitas... Pero, especialmente, a l@s alumn@s por encumbrarme, al menos durante un rato, a vuestra altura.
¡Ojalá, mijita, guardes algo de cuanto aconteció ayer, aunque sea en tu subconsciente!

https://www.youtube.com/watch?v=4gofUYTt4Uo

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